enero 13, 2016

Cap de Creus

Me siento agradecida por haber nacido en el lugar de mi existencia. Mi tierra se parece a mí, o más bien, yo me parezco a ella. L’Empordà es bravura y calma. Por mucho que lo recorres, siempre te sorprende, no se acaba. Su viento, la tramuntana, golpea fuerte, te hiela, te paraliza, pero te mueve, te lleva a lugares que no creías poder sentir. Me siento muy arraigada a esta tierra, tan ella, tan yo, tan cambiante pero tan firme, tan bella y tan sencilla, y tan pequeña, que cabe entera en mi corazón.

«Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aun. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.»

 

 

  

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